lunes, 1 de febrero de 2016

LA MOTO Y LA AMISTAD ... ¡EXISTEN!


  En la anterior entrada del blog (La moto y la amistad) acabé con las siguientes palabras: “No hay tristeza en estas letras, reconozco que sí hay desencanto, pero sin tristeza, solo constatar tal cual son las cosas, al fin y al cabo, la existencia nos depara fascinación y desencanto a partes iguales, y depende de nosotros prolongar una u otra, y en mi caso, trato de alargar la fascinación, el amor, la ilusión y centrarme en el "hoy" y en el futuro”.
  Pues bien, el “hoy” y el “futuro” ya los tengo aquí, junto al Motoclub Segorbe; cuando dejamos de rodar con clubs cústom, comenzamos a salir con el grupo cústom (aunque es mucho más polivalente y variado) del motoclub. Poco a poco, las rutas se hicieron frecuentes, y casi sin darme cuenta me ví afiliado y bastante cómodo. Tampoco era un escenario nuevo, conocía a casi tod@s, al fin y al cabo somos vecin@s de pueblo y/o de comarca, pero rodar en moto es otra cosa, luego vinieron las rodadas con el resto de miembros, una alegría rodar con RR's, trails, clásicas y motos de cualquier perfil, al fin y al cabo el mundo motero es muy variado y en eso estriba su riqueza, en la pluralidad, en saber que un/a motero/a lo es o no lo es, independientemente de la moto que tenga; no es la moto, es el corazón lo que hace al/la moter@; y en este motoclub, tod@s son bien recibid@s y considerad@s y la hermandad “biker” es una realidad más allá de parches, insignias o siglas, y los sacrificados que, como siempre de forma altruista, llevan el timón trabajan en esta pluralidad organizando toda clase de eventos, reuniones abiertas, mulas, clásicas, o las siempre refrescantes y moteras rutas sorpresa pensadas de un día para otro. Durante bastante tiempo miré con cierta envidia aquellos grupos que quedaban los domingos a primera hora en la gasolinera, con calor y con frío, con sol o con nubes. Hoy arranco mi moto con ilusión para formar parte de ell@s.






Gracias a tod@s, ya son dos temporadas muy satisfactorias y ricas, a los que rodáis los fines de semana con nosotros dos, a los que lo hacéis de vez en cuando, y a los que, seguro, lo haréis sin tardar mucho. Un abrazo … ráfagas y V'ssss. Nos vemos en el Motoclub y sus eventos, y por supuesto … en la carretera.

viernes, 21 de agosto de 2015

La Moto y la Amistad


 Comenzaré el tema desde 1977, ya que significó el mayor cambio vital en mi vida, el "carpetazo" a mi adolescencia: Hasta ese año, mis amistades eran las de siempre, y se reducían a mi pandilla de infancia, y quienes habían compartido estudios en el internado. Pero aquel año comencé magisterio, por fin la universidad, era un hervidero de ilusión, las opciones políticas se multiplicaban, el ambiente era de apertura, de libertad, Adolfo Suárez gobernaba el pais, y aunque seguía haciéndolo por decreto ley, en abril se legalizaban el PC y los sindicatos de clase, todo el aparato franquista parecía desmoronarse y a todos los que habíamos entrado los lunes en la escuela a los acordes del "Cara al Sol" se nos habría un nuevo horizonte. Comenzaba la transición, que no la ruptura con el régimen anterior, pues ésto, aún está pendiente.
 La nota triste fue aquel adiós del Rey, hablo de Elvis, el 26 de junio daba su último concierto, casi como un epitafio ... el 16 de agosto quedábamos a solas con su voz, su música, su grandeza y con el rock & roll instalado como máximo movimiento cultural del siglo (nunca me cansaré de repetirlo)
 1978, 1979, 1980: En estos años mis relaciones sociales se multiplicaron por mil, y las nuevas amistades con gente de todo tipo fueron abundantes, tanto de la moto como de los nuevos estudios, en el 1980-81 vino el servicio militar obligatorio, aunque ese episodio de mi vida tiene su capítulo aparte del resto de mi realidad pasada, no por deseo mío, sino porque realmente fue un paréntesis en relación a todo. Los 80 me asentaron en la vida, matrimonio, estabilidad laboral, emancipación de mi familia y construcción de la mía propia: mi primer hijo, aquí vino el único paréntesis motero, cinco años en "lata"; fue ya en los 90 y con la llegada del segundo hijo, cuando volví a las motos con la compra de mi Virago 535, y con ella la recuperación de viejas amistades y el descubrimiento de nuevas, sentía que la hermandad "biker" funcionaba, no había política, ni fútbol, ni diferencias importantes, todo quedaba apartado a un lado en beneficio de la comunión motera, rutas, viajes, koncentras, ... y todo con el escenario de fondo de la amistad, de la compañía necesaria para compartir todas aquellas vivencias recuperadas. Pasaron los años y los kilómetros, y fui ampliando mis círculos y profundizando en el ambiente, comencé a relacionarme con moto-groups, motoclubs y asociaciones, y aunque mi espíritu anárquico e independiente frenaba mi integración y compromiso más profundos, poco a poco me comprometía más en proporción a mi valoración de la amistad y a la lealtad que pensaba obligada para ser auténtica, y así poco a poco, con el cambio de siglo y milenio, me encontré integrado en un grupo a todos los niveles, con unos inicios dignos del mejor paradigma del compañerismo y la unión; fueron media docena de años espectaculares, me sentía arropado y acogido, respetado, comprendido; y a la vez, me sentía útil y en correspondencia y sintonía con l@s demás.
 Y llegó la crisis, esa crisis que ha destrozado la poca igualdad entre personas, y comenzaron los problemas, las disputas y los enfrentamientos, no por la crisis, sino por las heridas que va dejando el transcurrir del tiempo y me dí cuenta de que la hermandad motorista no escapaba al resto de defectos humanos, no era mejor que una asociación de vecin@s, un grupo excursionista o cualquier otra forma de asociación entre seres humanos, incluida la familia ... al final problemas y desaparición. Pude tomar partido, pero no va con mi naturaleza, pues casi nadie en una disputa tiene toda la razón, y justo es reconocer los errores y aciertos que solemos compartir casi a partes iguales, y esa neutralidad me dejó al margen de todo, y lo que es peor con las cicatrices de los insultos, los silencios y la falta de apoyo; hoy puedo contar apenas con los dedos de una mano a l@s amig@s que han quedado y que mantengo relación. Porque seguimos al pie de la letra el paradigma bíblico: "O conmigo o contra mí", no entendemos que el auténtico respeto a los demás es la concurrencia de criterios y opiniones.
 No somos mejores por ser moter@s, simplemente tenemos una afición, los valores que predicamos con tanta insistencia existen con la moto o sin ella, me duele decirlo, pero hoy no tengo más amig@s por ser motero, pero sí mayores decepciones que si no lo fuera. Una vez más se cumple el axioma: "el exceso en las expectativas predispone a la frustración".
 Pero mi chica y yo seguimos rodando, quedan motoristas con quienes compartir rutas y kilómetros, aunque preferimos no esperar nada, simplemente vivir al día y aprovechar todo lo bueno que va ocurriendo. Porque al final siempre estás tú y la carretera, es como la vida, nacemos solos y morimos solos. No hay tristeza en estas letras, reconozco que sí hay desencanto, pero sin tristeza, solo constatar tal cual son las cosas, al fin y al cabo, la existencia nos depara fascinación y desencanto a partes iguales, y depende de nosotros prolongar una u otra, y en mi caso, trato de alargar la fascinación, el amor, la ilusión y centrarme en el "hoy" y en el futuro.




martes, 29 de abril de 2014

Mi amigo Fernando

  Aquella mañana, Mario se despertó con el recuerdo de un sueño vivido intensamente, abrió los ojos y puso todo su empeño en retener las sensaciones e imágenes que aún le embargaban. Eran retazos sin conexión entre sí, como flashes en distintos escenarios en los cuales casi no importaba lo que acontecía, solo las sensaciones. Había cruzado paseando el prado de San Sebastián en dirección a los Jardines de Murillo, tomado un chocolate caliente en La Campana, degustado aquellas bandejas increíbles de calamares en el Miami, en Triana, curioseado entre los puestos del mercado de La Alameda, penitente de un rosario de cervezas en la Ruta del Estudiante, caracoles picantes en el Kiosko de la Puerta de la Carne o en el de la Plaza Alegre, pájaros en la Plaza de la Alfalfa, ... pasear junto a la Dársena viendo a los pescadores preparando sus cebos con miga de pan, escuchar los gritos de los camareros a la barra con el mandado, sentado en un cajón vacío de cervezas en un colmado de San Bernardo jugueteando con un botellín de la Cruz mientras el tendero prepara un bocadillo de queso viejo y jamón ... ; no era difícil retener todo aquello, más que un sueño eran recuerdos vividos con la intensidad que dan los sueños. Seguía en la cama, totalmente despierto y mirando fijamente el techo blanco impoluto, en todo aquel carrusel de imágenes y sensaciones siempre aparecía un sentimiento en su mente y un amigo a su lado, el sentimiento era de separación de la persona que más ha querido en su vida y era todo para él, su novia entonces y compañera hoy, y el amigo era Fernando. Quizá Fernando no había estado con él en todos aquellos lugares revividos, el inconsciente asocia de forma aparentemente caprichosa lugares y sentimientos que coexistieron, pero había sido el amigo que encuentras cuando más desorientado estás, el hombro en el que había llorado, el alma que se había abierto para acogerle sin reservas, el confidente de sus esperanzas y angustias, la paz, la moderación, ... y la poesía, un arte que empezó a sentir junto a él. De pronto, se irguió y exclamó en voz alta:
-¡Joder Mario! ¡más de veinte años y no sabes nada de Fernando! ¿pero qué clase de amigo eres?
Como si de una respuesta absurda se tratara oyó la radio de su vecina Lola:
-"En breve se iniciará la búsqueda de los restos de Cervantes en el Convento de la Trinitarias de Madrid, se trata de los restos de un hombre con artrosis, seis dientes y una mano atrofiada ... etc, etc ...
 Mientras se afeitaba, se juró encontrar al amigo perdido, y aquella tarde introdujo en el buscador del PC el nombre y los apellidos de Fernando, y una vez más el ciberespacio respondió de forma instantánea: un lugar de trabajo, un teléfono y una dirección de correo electrónico; se detuvo un momento, ¿era oportuno aquello después de tantos años?, quizá Fernando pensara: -"Ya está aquí el pesado de Mario con sus historias".  Pero había que correr el riesgo, y escribió unas pocas palabras junto a su dirección, y sus teléfonos:  "Sólo quiero saber de tí ... si quieres, claro". Era viernes, y dado que se trataba de un correo profesional, imaginó que no sería leído hasta el lunes con la vuelta al trabajo.
 Pasó el fin de semana, aquel lunes Mario hizo un corto viaje en moto para ver a su madre de 91 años y "echar la mañana" con ella, durante el viaje de vuelta el móbil vibró en su bolsillo, y cuando llegó al garaje y miró el mensaje recibido ... "La alegría me ha desbordado ... mi querido amigo ... como te van las cosas... Sí, Fernando estaba donde solía ... junto a él, como siempre. Las pocas prevenciones sobre su intento de anclaje con él, desaparecieron de golpe y sintió recobrar algo indefinible pero que muchas veces había sentido ausente. Sonrió y corrió a comentar el tema con su chica. El sendero volvía a abrirse, la conexión se había restablecido, una vez más el tiempo sería juez de lo que queda por vivir.




No importa la distancia ni el tiempo que hace que no estamos juntos, lo importante es que sigamos siendo partícipes de la evolución de nuestras vidas y de nosotros como personas, porque tanto bueno compartido no es justo que quede como como una anécdota en el tiempo, debe ser más, son firmes cimientos para un futuro compartido.



sábado, 3 de agosto de 2013

EL FIN DEL MUNDO


   Cuentan las leyendas que las temibles aguas de la Costa de La Muerte sepultaron en la antigüedad míticas ciudades, y cuentan las noticias, esta vez demostradas, que muchos barcos se han hundido en ellas.
  Leyendas de ciudades sepultadas, supersticiones, santos y meigas que curan el "meigallo" (mal de ojo) o piedras que son "milagreiras"... El recorrido, que va desde A Coruña o desde la Ría de Noia y Muros hasta Finisterre, está jalonado de iglesias, naturaleza salvaje y aguas bravas. (http://www.costadelamuerte.com)


  Cuando aquella mañana subimos a la Drag en Santiago, ya sentía una emoción especial, nos acompañaba Óscar con su Wild Star, porque Galicia hay que verla y sentirla con un gallego de verdad al lado. Los más de mil kilómetros recorridos hasta allí habían quedado atrás, el calor y la monotonía de cruzar Castilla en diagonal desde Castellón ya no importaban ni pesaban en absoluto, para mí era cubrir una etapa, llegar al final de algo. A principio de los noventa, soñé muchas veces en ir con mi Virago hasta el final del oeste, a donde ya no podía ir más allá, al fin de la tierra que pisaba; pero nunca se dieron las circunstancias ni la posibilidad, pero ahora estaba allí, a poco más de dos horas de carretera y con un itinerario mágico por la AC-550, Esteiro, la ría de Muros, el monte Louro, Lira, Carnota, Ézaro, Cee, Sardiñeiro, Corcubión, y al final Fisterra, a la que los romanos nombraron como Finis Terrae, ellos habían seguido al pueblo Celta, un pueblo que cruzó toda Europa durante siglos hasta encontrar el límite desde el cual contemplar en el ocaso su paraiso, su cielo, su más allá.
  El día era perfecto, aquí es una bendición del Santo disfrutar de sol, cielo y mar azul y una temperatura perfecta, la carretera una delicia, serpenteando entre las playas, acantilados, cruzando pueblos y aldeas sin prisa, sin querer perder detalle de todo lo que te rodea y te sorprende detrás de cada curva, del olor a mar y a bosque, la esencia de esta tierra.
  Repostamos en Muros, y nos desviamos por las aldeas cercanas, dejamos las motos y caminamos por las callejas, entre los hórreos de granito, las pequeñas parcelas con las hortalizas y el maiz, y pudimos hablar con las gentes de esa “Galicia profunda” que pudimos percibir en su verdadera dimensión, la humilde y tradicional, la mágica … Lo dicho, Galicia hay que verla con un gallego.
  La siguiente parada en Carnota, para ver el hórreo mayor de Galicia, con sus veintidós pares de patas. Montamos de nuevo y hasta Ézaro, con la increíble desembocadura del río Xallas en cascada bañando las faldas del Monte Pindo, el olimpo celta, lugar de leyendas (una vez más, ¡cómo no! …Galicia se levanta sobre leyendas y granito); desde allí subimos por una cuesta vertiginosa al mirador, desde donde se contempla toda la ría y gran parte de la costa Da Morte, casi se corta la respiración por el panorama, con la península de Fisterra cerrando el escenario por el N.O. 
Mirador en Ézaro
                                 
  Ya había perdido la noción del tiempo, las emociones se agolpaban, hicimos un alto en O Sardiñeiro, nada mejor que unos longueirones, mariscos y una caldereta de merluza a la cazuela en O Merendeiro, lugar precioso que recomiendo junto a la playa, cocina espectacular y buen Albariño, pegadito a la arena, un lugar perfecto para relajarse, pero había que seguir, … el último tramo del Camino pasa por su puerta.

             

  Unas curvas más, y tras cruzar el pueblo de Fisterra, llegamos donde acaban todos los caminos, el fin del mundo. Aparcamos frente al faro, y recorrimos los últimos metros hasta asomarnos al mar entre rocas, toxos y mimosas, y los restos chamuscados de las botas de los peregrinos, haciendo comentarios pero guardando los silencios necesarios que impone un lugar tan especial, (allí nadie hizo ruido ni dió voces), y la contemplación sosegada de un horizonte azul infinito, porque lo que hoy sabemos que existe más allá es otro mundo, ignorado y misterioso durante siglos, no hay mejor sitio para finalizar algo que esos acantilados de granito, ni mejor momento que el que nos tocó, la puesta de sol, el lugar perfecto para encontrar su final a cualquier cosa …  y comenzar algo nuevo y esperanzador.

  Espero poder retener por mucho tiempo, la paz, la reflexión y el equilibrio que aquel extremo del mundo me contagió.

(a Argentina y Óscar)



  Quizá ese nombre tan simbólico, esas creencias en las ánimas errantes, tengan su origen en ese punto final del Camino. Son muchos siglos de peregrinaje, tantos que ya nadie recuerda cuándo comenzó todo, fue mucho antes de la cristianización de nuestra tierra, antes de que nadie bautizara con el nombre de Santiago al Camino.
  Cuentan que hasta el extremo de nuestros cabos llegaban exhaustos cada año hombres del norte, venían caminando desde sus tierras frías, buscando una muerte simbólica que les condujera hacia otra nueva vida, venían a morir al occidente, al lugar donde muere cada atardecer la luz.
 En un rito hermético arrojaban al mar todo cuanto portaban de valor, despojándose de todo aquello que les encadenara a su vida anterior, para comparecer pobres y desnudos al ritual de iniciación de su nueva existencia. (http://www.xente.mundo-r.com/fillosdebreogan/leyendasgallegas35.htm)


Desde la carretera: anochece, vuelta al "resto del mundo"
               


martes, 19 de febrero de 2013

La Montaña Eterna

Este último domingo, algo agobiado por las tediosas tardes dominicales de invierno, me subí a la Drag y salí sin destino fijo, como tantas veces, aunque últimamente menos, es un lujo gastar gasolina sin una intención clara. Tardé veinte minutos en helarme hasta la médula, una vez más no iba equipado, simplemente "de calle" con el chaquetón del Decatlon, los guantes y el casco, ¡dichosa  improvisación!, pero me suele ocurrir, y nunca se me ocurre bajar hacia el mar, busco las montañas, esas torres naturales que saludan los primeros rayos de sol y despiden los últimos cuando cae el día; y la sierra Calderona no es un sitio caluroso en febrero; llegué a Monmayor, apenas a 20 Km de casa, es una excelente atalaya para perder la mirada en la lejanía, me senté bajo una carrasca y dirigí la vista hacia el llano, y allí, a lo lejos, por encima de la lejana sierra Espadán asomaba la roca de la cima del Penyagolosa, en su pared sur, tan familiar como siempre. Domina casi toda la provincia de Castellón y, debido a su altura (1.813 m) es visible prácticamente desde cualquier lugar de la provincia.

 Más allá de la atracción que siempre ha tenido la montaña para cualquier hombre, morada de los dioses, obstáculo difícil de franquear y culminar, símbolo de lo grandioso (el amor mueve montañas), cercanía al cielo ...; esta visión me llevó a mi niñez en Castellón, desde mi terraza la veía roja en los atardeceres mediterráneos o nevada anunciando la dureza del invierno; cuando llegaba navidad mi abuela aseguraba que si nos empeñábamos podíamos divisar la caravana de los magos de Oriente ... ¡y mis hermanos y yo la veíamos!, es increíble la imaginación de un niño, e incluso adivinábamos el lento movimiento de la caravana de un día para otro, el día cuatro de enero ya no se divisaba ... ¡ya estaban en la Plana!. ¿Y por qué esta regresión a la niñez?, quizá porque últimamente están apareciendo escenarios muy similares, la preocupación por llegar a fin de mes, la de tener provista la despensa, las urgencias cerradas, el preparar la cartera cuando alguna enfermedad mina tu salud, la tristeza de las escuelas públicas por su desmantelamiento frente a los niños bien peinados y con uniformes impecables de los colegios religiosos y privados, los vecinos saliendo por la mañana a buscar un jornal de supervivencia, el descrédito de la política, la picaresca de un país que parece que solo sepa vivir entrando por la puerta de atrás y votando una y otra vez a los mismos que lo saquean; y en fin, este panorama actual que nos roba la esperanza, el peor delito sin duda. Sí, quizá recuerdo mi niñez en los 50 y 60 con una frecuencia sospechosa y a veces descorazonadora, triste porque puedan mis hijos volver a una vida que creía olvidada e irrepetible por lo negativo que tuvo en determinadas vivencias.
 Muchos años después el Penyagolosa sigue ahí, igual que entonces, a caballo entre Castellón y Teruel,  inamovible e invariable, testigo de lo que permanece en contraste con la brevedad y variabilidad de la vida del hombre, igual que lo vieron hace miles de años y se puede ver ahora. Es una de mis motañas preferidas, la veo cuando viajo, siempre es el inicio de cualquier viaje, me despide al marchar y me recibe al regreso como lo hace con el sol, da igual ir hacia l norte, el sur o el oeste, y con su casi eterna presencia me desvela lo insignificante que ha sido y que será mi vida, por mucho que dure, ¡qué poca cosa somos ante una montaña!, quizá el tamaño sea lo de menos, su abrumadora sombra es su proyección en el tiempo, su eternidad capaz de convertir en piedra plantas y animales que fluyeron en mares prehistóricos y que ningún ojo humano vió pero que la montaña guardó en su seno para nosotros y recordarnos lo vieja que es nuestra Tierra cuando somos conscientes y admiramos las cicatrices de su piel ... las montañas.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

La Distancia no cuenta.

 El fin de semana pasado, tuvimos a Rakel y a l'Avi en nuestra casa, hacía tiempo que andábamos buscando fechas adecuadas a tod@s para vernos y que bajaran a Javilandia. La cosa salió francamente bien, aunque habría que preguntarles a ellos dos para asegurarlo, pero personalmente pienso que la experiencia fue positiva. El sábado nos reunimos con Hal9000, Olga y Samaruc para cenar y corrernos una juerga en toda regla, el domingo Olga y Hal vinieron a casa y commos todos juntos, con mis hijos incluídos. Teresa y yo ya habíamos estado ya en la de l'Avi y Rakel este verano, disfrutando de una hospitalidad de 10 sobre 10; en casa de Samaruc también he tenido la suerte de estar, así como en la de Hal9000, en donde he disfrutado de larguísimas veladas. Y todo ello me hace reflexionar sobre la amistad entre motoristas, algo más difícil de mantener de lo que parece a simple vista, a pesar de la siempre alabada "hermandad biker" y la tan famosa camaradería entre moter@s.
Pero me dí cuenta de que por muy mal que vayan las cosas (tal y como ocurre en nuestro triste y depauperado país) sigo teniendo amig@s, y sé de su lealtad, esa lealtad que es el mejor síntoma de una amistad positiva. Las motos nos llevan a muchos sitios y nos hacen tener amig@s aquí y allá, pero esa misma distancia que hemos recorrido para encontrarlos se convierte en un obstáculo a la hora de mantener la relación; pensadlo un momento y veréis la cantidad de amig@s que os ha dado la moto y con l@s cuales habéis perdido el contacto y la relación, y no necesariamente por desavenencias o problemas, simplemente porque vuestra vida os lleva por rutas diferentes. “Dicen que la distancia es el olvido” reza la canción, no tiene por qué ser así, pero pasa muy a menudo. Por eso cuando sin casi haberlo planificado has compartido un fin de semana con amig@s con solera de años, rutas y vivencias de todo tipo, la sensaciones son de lo más grato, te sientes pleno, con paz interior, satisfecho, porque han pasado los años y aprecias lo bueno y lo no tan bueno del/la otr@, sus virtudes y defectos te han enriquecido, su lealtad, su visión diferente de las cosas y la vida, te sirven igualmente, porque un/a verdader@ amig@ te quiere, tiene capacidad para entender y compartir tus problemas, sabe de tus sentimientos, tus alegrías, tus emociones … y no hace con ellas juicios de valor, no puede ser un/a buen/a amig@ quien te obliga a elegir, el respeto debe estar por encima de todo. Con tus verdader@s amig@s todo lo positivo se engrandece y lo negativo resulta más llevadero.
 Normalmente, en una amistad, disfrutamos con mucha frecuencia de la presencia del/la amig@, pero el mundo de las motos es más exigente, no podemos frecuentar a quien se halla a muchos kilómetros de nosotros, la distancia impone su peaje, y por ello, es más satisfactorio el encuentro y la convivencia breve, intensa pero irremediable, siempre hay que volver a montar y volver a la vida real, porque igual que en otros aspectos la amistad que da la motocicleta es un mundo hecho de sueños, de locura, de contradiciones, de emociones intensas, pero aparentemente breve, sí, sólo aparentemente, porque la solidez que en muchas ocasiones tiene, ignora la distancia física, y la sustituye por la cercanía del cariño y el aprecio.

Cuando os separéis de vuestro amigo,
no os aflijáis, pues lo que amáis en él
puede tornarse más claro en su ausencia,
como para el alpinista puede tornarse la montaña más clara
vista desde la planicie
                                                (Kalil Gibrán)

Gracias por este finde, Samaruc, Olga, Hal9000, Rakel, l’Avi, porque seguimos junt@s con el paso de los años, en la carretera, en una buena mesa, en una noche de juerga … en nuestro pueblo … en nuestra casa. GRACIAS CON MAYÚSCULAS porque el tiempo mejora nuestra amistad y la distancia no cuenta.

"En la moto viaja el cariño" (Carrizo,Asturias)


martes, 16 de octubre de 2012

El Dragón

Los cuentos de hadas son reales, no por hacernos creer que los dragones existen, sino por convencernos de que los dragones pueden ser vencidos.
                                                     Gilbert K. Chesterton

 Muchas veces me han preguntado la causa de mi devoción por el símbolo del dragón, en mi trabajo porque adorna muchos de mis objetos cotidianos, en mi afición porque llevo uno en la indumentaria motera y en varios lugares de mi moto, y por ambas razones igualmente algún que otro vecino y amigo o conocido también me lo pregunta de vez en cuando, normalmente suelo contestar con un escueto: "Porque me gusta", y nada más. Pero últimamente me ha dado por reflexionar sobre el tema y por explicar algunos motivos que tengo respecto a ese símbolo de forma dispersa y no demasiado intencionada, y mucho menos estructurada.

   El dragón es muy utilizado de diferentes maneras en el mundillo motero como tótem, y es sabido que un tótem significa la concreción de una serie de valores y virtudes en un ser real o imaginario que te representa y por qué no, te da protección y te acompaña en tus viajes, en tu soledad en la carretera o te distingue e identifica cuando viajas en compañía, la primera intención que tuve al adoptarlo hace años fue ésta, aunque la copié de un buen amigo al que, por supuesto pedí licencia para lucirlo como propio, ambos lo copiamos de un diseño de tatuaje tribal que también utilizó el genio del diseño motorista Arlen Ness hace tiempo. Y sin duda el dragón con sus alas y su poder de desplazarse pueden simbolizar el viaje, aunque precisamente el mío no lleve alas.
 Siempre, y sobre todo en mi infancia me atraían la ilustraciones y detalles acerca de aquellos seres formidables, los dinosaurios, que desaparecieron tras la caída de una asteroide, con el tiempo he sabido que sus fósiles son el origen de los "huesos de dragón" y la antigua creencia de que existían los dragones no estaba muy desencaminada viendo el hombre antiguo fósiles de grandes animales, alados o con enormes garras y mandíbulas amenazantes; por tanto había una base real para esa creencia.
 En nuestro mundo occidental el dragón se ha identificado con el mal y el diablo, al cual vencían santos y caballeros llenos de virtud y nobleza, pero estos dragones maléficos siempre eran custodios de virginales doncellas o tesoros. Y este simbolismo está claro para mí, para llegar a un tesoro, material o espiritual o a la pureza del amor hay que entablar una lucha, lucha en la que much@s fracasan y lo pierden todo, pero que colma de recompensas a quien triunfa.

https://lh6.googleusercontent.com/-kfyV16VU20E/TX856A2WVFI/AAAAAAAAB2s/deWHA_8lWz0/s1600/Dragon.jpg Pero es en las culturas orientales en donde el dragón cobra una gran relevancia, en oriente sus connotaciones dejan de ser negativas y pasan a ser símbolos de grandes virtudes, en China es el símbolo máximo, el del emperador, el bienestar, la grandeza, la bondad y las bendiciones; todos conocemos la simbología del horóscopo chino y cómo define los caracteres, y la "personalidad dragón" es capaz de superar cualquier obstáculo, enérgico, optimista, decidido, inteligente, seguro de sí mísmo y ambicioso ... ¡vaya!, casi todo aquello de lo que carezco y representa para mí una quimera inalcanzable; quizá sea el deseo inconsciente de poseer estas virtudes lo que me incline hacia ellas y se concrete en la figura del dragón, aunque lo dudo, por muy rico que sea mi inconsciente no creo que sea capaz de esa pirueta, la verdad, pero es hermoso pensarlo y hacer de esas virtudes un "Santo Grial" digno de dedicar los mejores afanes.
 Aunque la verdadera fascinación que me causa el dragón es sin duda mi gusto por la fantasía, porque estoy convencido que los cuentos y las leyendas representan de forma simbólica la vida misma, ¿acaso no es cierto que en la vida nos toca luchar contra auténticos monstruos...? sí, monstruos como la pobreza, el olvido, la desesperanza, el desamor, la desilusión, ... la soledad no deseada, la enfermedad, y la misma brevedad de la vida; hay bosques oscuros e interminables tierras malditas en las cuales acechan verdaderos dragones capaces de acabar con nosotros y ante los cuales solo cabe la lucha y la perseverancia y cuya recompensa es la vida misma sentida con plenitud, simbolizada en una doncella o en un tesoro, por ello esos peligros, esos dragones, a su vez son necesarios para extraer de nuestro interior lo mejor.
 Llevaré en mi moto y en mi ropa ese dragón que me recuerde que la vida hay que lucharla y sufrirla para que tenga sentido y valga la pena, como se lucha en una motocicleta contra el frío, el calor, el cansancio, o el riesgo constante. La fantasía y la realidad pueden ser una misma cosa, las dos caras de una sola moneda y una buena representación de esa dualidad es sin duda el DRAGÓN. Uno de los grandes maestros de la fantasía, Hans Christian Andersen afirmaba:  "La vida en sí es el más maravilloso cuento de hadas."



domingo, 9 de septiembre de 2012

25 aniversario

Ir a Pingüinos aquel año fue casi casi improvisado, esa semana, el lunes, Toño vino a casa a recoger unos trastos de la koncentra de noviembre que habían ido a parar a mi garaje por error, cuando estuvo arreglado el tema fumamos un cigarrito y charlamos:
-¿Te vas a Pingüinos esta semana...? Recuerdo que me dijiste que habías reservado un hostal junto a Boecillo ¿no?
-¡Claro!,he decidido no volver a Pingüinos e ir este año por última vez, tengo que buscar otras invernales que no conozco. Oye, podías venir, ¡venga Javi!, "pensat i fet" aún tienes cuatro días para hacerte a la idea.
-No sé tío, sigo con la reserva de la Virago averiada, será un coñazo ir de gasolinera en gasolinera repostando con solo trece litros válidos. Y luego ¿que?, vosotros dos os largáis al hostal y me dejáis a mí en la koncentra, porque desde luego que voy para quedarme en tienda, ya me conoces.
-No pongas excusas, va a venir un colega del Big Twin de Castellón, también en tienda, y Mari, José Peñas, Juanito y los gemelos, gente que conoces tú más que yo y desde hace más tiempo, y tú no tienes pegas para relacionarte con los que te rodeen, seguro que como siempre harás amig@s el primer día. Y otra razón más importante, hemos de llevar una antorcha por Juan ... (aún no hacía un año que Juan Peñas nos había dejado en una curva, en una ruta en la íbamos nosotros, yo tras a él).
-Vale, mañana te llamo y te digo lo que decida.

Y después de una breve reflexión, un día de pocas (muy pocas) palabras con Teresa, y un par de días más de preparativos, me ví detrás de la HD Softail de Toño camino de Valladolid, en una madrugada fría (de las más que recuerdo), hasta el extremo de ir gritando por el dolor del frío intenso con mi Virago cubierta por una fina capa de hielo (igual que nosotros) que nos traía una niebla densa y helada  que obligaba a ir con la visera del casco alzada en el tramo de Requena hasta Graja de Iniesta (autovía Valencia-Madrid) en cuya gasolinera hubo que parar a riesgo de acabar congelados hasta la médula; no hay protección que resista nueve grados bajo cero durante muchos kilómetros, el frío va cruzando poco a poco todas las capas de la vestimenta hasta que te llega al cuerpo como auténticos cuchillos.
 Llegamos a Boecillo después de un viaje tranquilo, solo complicado aquella madrugada por el frío; buscamos una buena ubicación para acampar, lejos de las carpas y la plaza  y apartados de las sendas que cruzaban la acampada, recogimos leña y prendimos nuestra hoguera, montamos la tienda y ocupé con la Virago la parcela contigua para guardar sitio al colega que tenía que hacerme compañía, Miguel (José Miguel), igual que Toño, del HD Club de Castellón por aquel entonces y que había salido unas horas más tarde de Borriana. A las 21 h. nos llamó, se estaba registrando, nos encontró fácil y montó su tienda junto a mí, y tras las presentaciones y la faena de instalación fuimos a cenar con nuestros tickets los cuatro, Miguel, Toño & Marisa, y yo. Ya pasadas las 00 h., la pareja se fue al hostal y me quedé a solas con Miguel.
Miguel en Pingüinos 2006
Era un hombre sencillo, poco hablador, muy observador, metódico, prudente y previsor, pero muy asequible en el trato y pronto callejeábamos juntos como viejos amigos y charlábamos animadamente de lo divino y humano ... la hermandad biker, lo intangible existe y es lo que la hace real.
 Aquella noche cumplimos los rituales propios de la ocasión, visita a todas las carpas de la koncentra, paseos interminables e inspección de todo el recinto y sus motos, salida al pueblo de Boecillo con visita a su plaza y sus carpas y al tramo acotado para motos y quads, en el que se aplaudían y celebraban las cabriolas, accidentes e imprudencias de los más atrevidos, con nuestras obligadas cervezas en cada "estación" y los cuba-libres finales previos al retiro nocturno. Cuando no pudo más, me dejó haciendo amistad junto a la hoguera con nuestros vecinos, unos gallegos veteranos de mil batallas en Pingüinos y unos chavales de Salamanca, yo no voy a las koncentras a dormir, para eso me quedo en casa que se está más confortable, prefiero "desfasar" y vivir a tope tres días aunque luego me cueste otros tres recuperarme en la vida real. Al día siguiente, encuentro con la familia Peñas-Ibáñez, pingüineros de siempre, ruta multitudinaria a Valladolid, comida y vuelta a vivir una invernal, hogueras (son como estaciones de servicio para coger calorías), pasear entre miles de motos y moter@s, visita a las carpas de Boecillo, cena y procesión de antorchas y larga noche en la que mejor no entrar en detalles, el que quiera detalles de una juerga motera lo tiene fácil, para entrar no hace falta moto, la moto es para viajar hasta ella y volver, es el objeto de toda la cuestión. El domingo recogida de "enseres" varios y salida hacia casa, con menos frío que a la ida por suerte y fin de tres días de Pingüinos 2006, 25º aniversario. Un año más duró la koncentra en aquel maravilloso y adecuado entorno de Boecillo, volví al año siguiente ya con los Star Riders, y volvió a ser majestuosa, diferente pero muy buena; dos años después viajamos a Simancas ... y ya no he vuelto, la confusión, los errores de organización, el nulo espíritu biker, el barro que lo invadió todo, la leña ya no era de pino eran recortes de paléts; cambié mi punto de mira de invernal por Tordesillas y Motauros y años después recordé Boecillo en esta koncentra en la que sentí lo mismo que había sentido allí, sentirme motorista, buena organización y respeto por el que viaja en enero con su moto, colas soportables, ambiente de unidad en la carpa (única), en fin, nada se pierde si solo cambia de lugar, y sé que tengo una excelente invernal a mano.
 Durante cierto tiempo seguí en contacto con Miguel, intercambiamos fotos e incluso rodamos pocos días después quedando bloqueados por la ventisca y la nieve en la gasolinera de Bejís, en plena sierra del Toro, en una ruta que hubo que modificar pero que quedó muy bien al final y con aventura para contar. Hace un par de años hablé por Tf. con él, había dejado su HD Softail por una BMW trail y había cambiado su ambiente cústom del HDC por el de la ruta "pura y dura" y el turismo en moto. Algo me dice que volveremos a cruzar nuestros caminos moteros, no sé cuando, pero volveremos a rodar juntos, es algo que me ha ocurrido ya muchas veces. Me alegro de haberte conocido, que tengas suerte y buena ruta compañero.


viernes, 17 de agosto de 2012

Motos y Crisis

 Es un tema recurrente en todos los círculos moteros, en cualquier kdd, en cualquier salida fugaz, los comentarios se inclinan fatalmente hacia ello. A finales de los 90 y primeros años de este siglo, este país batía records de ventas de motos a nivel europeo, los datos del 2008, último año del “boom” motero, eran mareantes, se vendieron 6.618 Yamaha Fazer 600, modelo que batía records tres años consecutivos, igualmente subían las ventas en todas las marcas, y la convalidación del carnet B para conducir motos de hasta 125 cc. disparaba ese segmento; pero desde entonces parece que se acabaron las ventas y la afición, se montan kedadas, las koncentras se convocan casi las mismas, las matinales, las salidas, en este verano se han revitalizado algo las asistencias, pero seguro que eso es debido al periodo vacacional, que antes se aprovechaba para el turismo y ahora hacemos coincidir por necesidad con la afición, es más asequible una koncentra que un viaje organizado por agencia, pero en el global de este año el nivel de asistencia corre paralelo a lo que las estadísticas demuestran:

-Un esperanzador mes de octubre donde la caída se había relajado (-1,85%), el mes de noviembre devuelve a la realidad al sector con una fortísima caída de un 20,2%, lo que mantiene a la motocicleta en una profunda crisis. El ciclomotor y la media y alta cilindrada son los segmentos que más sufren, pero ahora también cae la moto ligera de hasta 125cc.

 
-2011 Cierra con cifras de ventas de motos de hace más de una década. La crisis económica, el desempleo, el endurecimiento al acceso de los permisos de conducción, las limitaciones a nuevos conductores (que no se dan en el ámbito de los coches inexplicablemente) son las principales causas apuntadas por ANESDOR de la caída en las ventas de motos durante el año 2011. La media y la alta cilindrada, las más afectadas, junto a los ciclomotores (sector a punto de desaparacer).
 
-Continúa la tendencia a la baja en las ventas de motos en 2012, sólo el segmento de los scooter experimenta una leve mejoría dentro de la caída generalizada en la venta de motos nuevas de este mes de enero del 2012. El descenso de un 5,8% deja al sector, por tercer mes consecutivo, por debajo de las 1.500 unidades (totales) vendidas en el pasado mes de enero. La “superlicencia” ha dado ya la puntilla al sector.
 
-Una caída del 22% es el resultado registrado tras el pasado y frío mes de febrero. Todos los segmentos caen mientras siguen arreciando la crisis económica y los problemas relacionados con los carnets de moto. 

-La venta mercado de 2ª mano parecía que se recuperaba, pero los datos inmediatamente anteriores al verano (época dorada de ventas de motos) demuestran que ese sector también se ha venido abajo. 

 -Tampoco son malos todos los datos, la siniestralidad ha caído el 47%, … lógico, ¿cuantas motos han dejado de rodar …? Posiblemente ese 47%, aunque como la desfachatez no tiene límites, hay quien se apunta el tanto gracias a su gestión ... 


Datos:
ANESDOR (Asociación Nacional de empresas del sector de dos ruedas)

Y yo añadiría el aumento progresivo del precio de la gasolina, hoy hay que presupuestarlo cuando planificamos un viaje, es una buena parte del gasto.
Y nuestros polític@s nos “animan” a diario con mensajes desalentadores, como si lo peor aún no hubiera llegado y que debemos mentalizarnos de próximas y peores estrecheces, estrecheces que, ¡oh milagro!, parece no les afectan a ell@s, y el mensaje ya empieza a ser entendido por el pueblo llano: “Aprietate bien el cinturón, para que mantengamos el chiringuito intocable”, parece ser que hemos de asumir que las urnas les sitúan por encima del bien y del mal, de la prima de riesgo, de la deuda y del empobrecimiento general de una sociedad que empieza a respirar con dificultad.

Hasta hace poco el termómetro de futur@s moter@s eran los aparcamientos de institutos y escuelas universitarias, era reconfortante ver las hileras interminables de ciclomotores y motos abigarradas y coloristas, donde las motos se contaban por docenas, hoy apenas llegan a unas pocas, con los coches invadiendo los aparcamientos exclusivos de motos. Ya no hay tantas motos, no se ven apenas aquellos trucajes mileuristas, hoy se cambian poco más que escapes, los chavales no se compran ciclomotores racing o cústom, los pocos que compran algo con dos ruedas se compran scooters de paseo. También era frecuente en la madurez volver a retomar la afición o descubrirla como un nuevo horizonte de esparcimiento, integrándose en grupos moteros o creándolos como fuente de relación sana y sin complicaciones.
Se van aparcando poco a poco más y más motos. Me entristecen las motos aparcadas, con polvo, sin vida. Una moto quiere brillar y salir a rodar, no importa tener una vida breve pero que sea intensa. Sin embargo, la intensidad es lo que mas las ha perjudicado, pues sale cara, muy cara. Conozco muchos casos en los que el recorte familiar de gastos ha ido paralelo al encarecimiento de la vida, y al final ha tocado vender (o malvender) la moto para seguir con la hipoteca, o simplemente tapar los agujeros que deja el desempleo, la merma de ingresos, y el aumento de gravámenes de las casi inumerables administraciones que sufrimos en este pais. Las asociaciones y grupos moteros languidecen y se disuelven poco a poco, aunque siempre hay quien se aferra a la afición a toda costa sin reducir su actividad, ... mi admiración hacia ell@s.
 
¿Qué se puede hacer? La verdad es que poco o nada está en nuestras manos (salvo el pataleo ... ¡pero que se oiga!). Tenemos un modelo económico que no sirve ni se puede recuperar, a no ser que compremos media docena de pisos tod@s l@s españoles, y nuestros políticos parecen no tener ideas que no sean la de salvaguardar a toda costa sus privilegios ... y ser los últimos en caer al pozo, el modelo social no existe y las desigualdades se agrandan de forma exponencial. Personalmente solo me queda procurar mantener mi Drag en buen uso e ir menguando mi actividad motera en la misma medida que mengua mi economía y mis posibilidades, no perder los lazos de amistad y hermandad, y esperar tiempos mejores, porque el robo de las esperanzas de la gente es el peor de todos, y me aferro a vivir con un horizonte de esperanza, esa esperanza que debe ser lo último en perder; Pandora abrió su caja y todos los males se esparcieron por el mundo, ... pero cerró la caja antes de que se escapara la esperanza, era lo único bueno que contenía ... ¿Quién sabe?, quizá éste sea el principio del fin, el fin de un modelo de sociedad basado en la desigualdad, en la competencia, en los beneficios monetarios, quizá este materialismo surgido del capital y el beneficio esté a punto de dar paso a un momento histórico nuevo y diferente ... y mejor.

Imagina que no hay posesiones, 
me pregunto si puedes, 
sin necesidad de codicia o hambre,
una hermandad del hombre.
Imagina a toda la gente 
compartiendo todo el mundo...

Tu puedes decir que soy un soñador, 
pero no soy el único,
espero que algún día te nos unas,
         y el mundo vivirá como uno solo.            
 (John Lennon)

                          

martes, 31 de julio de 2012

SOY MOTERO

Hace un tiempo, mi amigo Luis "Calavera", escribió un post en el foro Star Riders, en el que exponía sus razones para ser y sentirse motero, como siempre me ocurre con él, ello me impulsó a contestarle y me dió argumentos para reflexionar sobre las mías. Como me suele ocurrir, no las encontré, al menos no con la claridad y rotundidad que desearía; aunque, una vez más, pude comprobar lo que el inconsciente es capaz de influir en nosotros, y en mi caso, que no soy persona de verdades absolutas. Me parece interesante reproducir y guardar en el bloq aquellas ideas, y ahí van.



 No sé bien por qué me gustan las motos, supongo que las constantes idas y venidas de mi padre con la suya, cuando casi ni sabía andar, fueron el origen; bajaba al garaje y me subía en su Iso bicilíndrica sobre el caballete y desde allí solo tenía agarrarme al manillar, mirar hacia adelante, cerrar los ojos e imaginar la carretera ... y comenzar a viajar por todos aquellos lugares que veía en los libros y en el cine, me sentaba en un taburete y la limpiaba a conciencia, desconectaba el macarrón para sacar gasolina y con un pincel petroleaba con detalle el motor y las ruedas, para frotar después hasta que relucía. Con aquella moto las reparaciones eran constantes, y me sentaba junto a mi padre para observar con atención todo lo que hacía, darle al momento las herramientas y escuchar sus comentarios y respuestas a mis constantes preguntas; cuando visitaba taller iba con él para perderme entre las motos y observarlas con atención, y ganarme la bronca de algún adulto por tocarlas, porque a escondidas tocaba todos los mandos e interruptores que veía. Igualmente cuando venían a casa conocidos en moto, bajaba junto a ellas y las escudriñaba hasta que se iban, la MV Agusta 125 del Sr. Vicente o las Ducati de Manolo Sifre, y sobre todo la Sanglas 350 de mi padrino Carlos Taulé, esa sí que era impresionante, toda negra y enorme, con pantalla y defensas carenadas, mi padrino fue la 1ª persona que recuerdo que utilizaba casco y una chupa de cuero forrada, aquello era casi un sueño, y más aún cuando me subía a ella y me sentaba en el depósito (siempre parada, era muy pequeño). ¿Y qué decir de los primeros viajes con mi padre? El primero lo recuerdo casi como si ocurriera ayer, tenía 7 años, había tomado la 1ª comunión hacía solo unos días (por eso sé la edad exacta), salimos de madrugada, aún noche cerrada en Castellón, y la ruta, La Pobla Tornesa, Els Ibarsos, Vall d'Alba, Albocàsser, Ares y su imponente puerto (el Coll d'Ares), Villafranca del Cid y al fin Mosqueruela, ya en Teruel, todo el viaje sobre un cojín en el depósito (no llegaba a las estriberas ni mi padre se fiaba de llevarme atrás) y agarrado al centro del manillar, y aunque era junio, helado a pesar de los guantes, el verdugo de lana y la bufanda de tres vueltas (el Maestrazgo no es muy caluroso, ni en verano), aquel viaje fue una de las grandes experiencias de mi niñez y muchos más que hice hasta que un buen día mi padre se compró un Seat 1400 especial y la Iso quedó en un rincón, solo cuidada y atendida por mí y de vez en cuando por mi padre algún rato de verano en el que salía a relucir una afición que nunca perdió del todo, pero un padre de familia numerosa necesita un coche para moverse y mover a su prole; me he preguntado muchas veces si perdió la afición al comprar su primer coche, hoy sé que no fue así, y lo sé por los sentimientos que pude comprobar en él, ya muy enfermo, cuando compré la Drag, si que anduvo y llevó la Virago, con una soltura sorprendente, pero con la Drag se limitó a admirarla y recordar conmigo nuestras andanzas moteras en el amanecer de mi vida. Aquel coche, digno de una película americana de cine negro de los 50, me privó de la exclusividad de los viajes a dúo con mi padre, aunque hoy sería una auténtica reliquia, en parte ya era antiguo cuando lo compramos en 1966, era un tercera mano, los coches nuevos no eran muy asequibles.


Seat 1400 Especial


Mi niñez en los 60 estuvo rodeada de motos, España era un país motorizado, donde tener un coche era extremadamente raro y síntoma de buena posición, pero los Gordini, los Seat, los Citröen de la época, etc, nunca llamaron mi atención lo más mínimo, como ahora, son para mí meramente utilitarios e insufribles en un viaje largo sin una buena música o conversación animada.
Siempre he pensado que aquellas vivencias de mi niñez son las causantes de llevar este "veneno" en la sangre, esta adicción de la que nuna he podido soltarme y que nunca aconsejo a nadie (ya lo he escrito en este blog); parece contradictorio pero es así, no porque no quiera compartirla, al contrario, sino porque en mí es eso, un "cuelgue", y no puedo aconsejar a nadie esa esclavitud mental y física, no sería honrado, aunque sé que en ella hay felicidad, libertad y plenitud para dar y tomar.
Yo me he preguntado muchas veces por qué soy motorista (me gusta más que motero) y siempre llego a la conclusión de lo escrito aquí, por mi trabajo sé que las vivencias intensas de la niñez determinan de forma inconsciente nuestra vida posterior. Hoy tengo millones de razones para ir en moto, ha sido la misma moto las que me las ha dado sin buscarlas pero a veces creo que solo justifico algo irracional que sentía hace muchos años y quedó dentro de mí para siempre.. 


sábado, 21 de julio de 2012

MI VIRAGO

 No puede ser biennacido, quien no es agradecido.

Me resulta muy difícil escribir sobre ella, fueron quince años de verla a diario, de vivir innumerables sueños junto a ella, de conocer personas que nunca hubiera conocido, y de abrirme caminos que han condicionado mi presente de una forma muy distinta a como hubiera sido sin tenerla como referencia de mi tiempo libre. Es curioso, pero muchas veces he pensado como ha condicionado mi vida, un hierro, una máquina, solo eso.

  Mi Virago 535 merece un recuerdo, fue mi primera moto “a estrenar”, pues la seis anteriores siempre fueron de segunda, tercera o más manos aún, pero ninguna nueva. Me ha resultado difícil por los sentimientos que despierta en mí, porque como muy bien dijo Carrizo (un forero del foro S.Riders) “en las motos viaja el cariño”, y ligadas a ella hay infinidad de vivencias que ya forman parte de mí y del archivo de mi vida como momentos espectaculares y que no sabría cómo expresar y resumir en unas líneas; he olvidado algunos de esos momentos pero todos vienen a ser igual de maravillosos, pero vamos al tema sin más preámbulos.

Desde el 1986 estaba sin moto por primera vez desde los trece años, con la llegada de mi primer hijo había pensado que las motos no eran para un padre responsable y había vendido mi MV Agusta, los primeros años fueron fáciles de llevar, solo nostalgia, pero con el tiempo se iba convirtiendo en desesperanza, me había convertido en el padre jóven que, de la mano de su hijo, gira la cabeza cada vez que pasa una de más de 125 cc., algo que no se le escapaba a mi chica. Pero llegó 1991, uno de los mejores años de mi vida, mi segundo hijo, y un cambio en mi situación profesional y la de Teresa. Vivíamos en Benicàssim, en el carrer La Pau, y todos los días cuando llegaba del trabajo tenía en mi calle, junto al Hotel Canadá (hoy desaparecido) una increíble Yamaha Virago 1100, negra y reluciente, con ribetes dorados y hermosas líneas cústom. En ocasiones súbía a casa y seguía mirándola desde el balcón, nunca ví a su dueño, no coincidimos, pero oía casi a diario su sonido grave alejándose cerca de la media noche. Llegó el verano, y con él, jóvenes “bien situados” de Castellón frecuentaban con sus motos las terrazas que rodeaban mi calle, y me fijé en la hermana “pequeña” de mi 1100, la 535, más estilizada, clásica e igual de hermosa que su hermana, y como bien suponía, más asequible para comprar. Y un buen día, mientras paseábamos junto a las terrazas de la plaza de la estación y yo miraba absorto una Virago rojo-carmín, Teresa pronunció las palabras mágicas … “Comprala, … ¿por qué no?”, era agosto, el día cinco de octubre la matriculaba y la sacaba de taller para ir a firmar el seguro y llevarla a casa, aquella tarde apenas me atreví a hacerle un par de Km’s, acostumbrado a motos con la mitad de peso y dimensiones, aquello me pareció como empezar de cero, (y lo era) me sentí torpe e inseguro, y estuve un par de semanas sacándola de noche y sin tráfico hasta que le fuí pillando el aire y me sentí más seguro.


Rodé con ella quince años, y como soy prudente e inseguro (demasiado), todo con ella fue poco a poco de menos a más, reconstruí mis viejas amistades moteras, volví a sentir el placer de la carretera y los cilindros casi en las entrañas, los viajes a las koncentras, las matinales, las escapadas solitarias a carreteras y parajes desconocidos, el frío, el calor, la angustia de los sustos y el roce con el duro asfalto, la camaradería de las rutas en grupo, el ambiente de un buen bar y una buena música con las motos en la acera, la inflé de kilómetros y nunca, pero nunca, dejó de traerme a casa, pues con ella olvidé el miedo a las averías y a quedar “tirado”, algo que creía inevitable con una moto, ella no era como las anteriores, las pocas averías eran predecibles y aquellos motores no había que desmontarlos tras cada aventura. Nunca hubiera habido una Drag 1100 sin la Virago.
Con los años no perdió ni fiabilidad ni potencia, pero a mi alrededor todo el mundo cambiaba de moto y me entró el gusanillo de rodar con una moto de más de 1.000 cc., aparecieron los Dragsters y rodando con ell@s los ojos y el alma se me iban detras de las Drag Star 1100, en el 2006 cumplí 50 años y fue como la señal de que la hora había llegado, encargué la Drag sin vender la Virago, me dolía, pero la carne es débil y “el bolsillo” más aún, había un enamorado de mi Virago que siempre que la veía en el taller preguntaba si estaba en venta, y debió estarlo mucho porque no discutió ni un céntimo del exagerado precio que le puse, y el mismo día que la llevé a taller … se la llevó, no tuve tiempo ni de despedirme ni de echarle una última mirada, pero fue honrada hasta el fin, pues dos meses después me tropecé con ella aparcada en la plaza San Agustín de Valencia, frente al FNAC, y allí, los dos, rodeados de transeuntes apresurados le hice los honores y me despedí mentalmente de forma adecuada acariciando sus mandos, y me alegré de verla reluciente y mimada, eso se nota, subí al coche y seguí mirándola por el retrovisor hasta que desapareció, era un momento hermoso para recordar, fue una buena despedida (si es que las hay)

Gracias desde aquí, a l@s magnífic@s compañeros que nos acompañaron  en aquellos años, Antonio Tacco y Antonio Jr., Celia, Fabri, Espartero, Machaca, el Negro, Blas, Llargo, Valentín, Tono, Tanke, Abel, Chato, Manolo-Rácer, Garrofa, Jóse Peñas y familia, Mary, Capilla, Manolo Sifre, Augusto, Marisa, Osarvi y Satu, Joaquín, Miguel, Elías, Juanito Fernández, Ricardo “Tintín”, mi sobrino Javi, Arturo y Eva … y  en fin, a l@s much@s que conocimos en el vasto mundo motero y que ocasionalmente compartieron aquellos momentos felices; y un recuerdo más especial a los que nos han dejado ya, y que, como lo hicieron junto a mi Virago, ruedan conmigo, y como ella lo harán siempre, Jose Luis “Cosabuena”, Juan Peñas, Alberto Tacco y Toño Cazorla. Y a mi Virago, que acabó sus días conmigo empujándome hasta el presente.

         La última noche que durmió en casa:

martes, 11 de octubre de 2011

Espérame en Otoño ...


  Cada estación del año tiene sus seguidores, la primavera "la sangre altera"; el verano arrasa, nos trae vacaciones, la extra, buen tiempo, sin duda es la más esperada; incluso el invierno resulta encantador y atractivo para muchos con sus nevadas, su solsticio, la familiaridad en torno al hogar y el frío regenerador. Pero ... ¿y el otoño?, ¿por qué aparece siempre como la cenicienta de las estaciones?, y es que en general lo identificamos con el viento, la caída de la hoja, las lluvias, los primeros fríos (los que más se sufren), las primeras gripes, ... la vuelta al quehacer diario y monótono, es cuando l@s niñ@s sacan sus juguetes, y los trajes de baño de la mochila y ordenan allí libros cuadernos y lapiceros, las madres y padres buscan los impermeables, las botas de agua, la ropa de abrigo; mis amigos los pájaros comienzan su viaje anual, y percibimos como se alargan las noches a la vez que se acortan los días; y la salud débil corre serios peligros (...la caída de la hoja).
 Sí, es cierto, todo parece girar hacia lo negativo, lo oscuro, lo triste, lo inevitable. Pero como en el mundo debe existir la excepción para cumplir la regla, hay personas a las que nos gusta el otoño por encima de las demás estaciones, aunque sin renunciar a lo que aportan las demás, pues todas son necesarias y complementarias, ningún árbol renacerá sin despojarse de su viejo y caduco vestido, porque no habrá primavera sin la penitencia otoñal. Hay muchos aspectos que, en general, olvidamos del otoño y a mí personalmente me han encantado siempre. En mi niñez buscaba por los parques de mi ciudad aquellos montones de hojas para lanzarme sobre ellos, como un mullido colchón en el que podía desaparecer a los ojos de los demás y espiarles sin problemas; la temperatura invita a cubrir nuestro cuerpo, pero es fácil combatirla con poco esfuerzo, y se olvidan los rigores del calor contra el que hay pocos recursos; en mi tierra mediterránea la explosión de rojos, pardos, dorados, anaranjados es espectacular; ¿y qué decir de los atardeceres?, un espectáculo de lo más increíble .
                           Octubre del 2008, atardecer en el pantano del Regajo (Río Palancia)

  Y en lo que toca a la motocicleta, posiblemente sea la estación ideal, hay que cubrirse ya, pero no son necesarias grandes precauciones contra el frío, las carreteras aún no tienen hielos, los motores y neumáticos encuentran la temperatura ideal, ni demasiado frío ni calor, todo está en su sitio. En verano los grupos moteros se desintegran, las vacaciones nos llevan más hacia lo familiar o lo personal, pero en otoño vuelven las quedadas, ya no utilizamos la moto para irnos de vacaciones, quedamos para salir en moto y disfrutar de ella, ya no es una escusa, utilizarla es un objetivo. Y tenemos en estos días una de las estampas más plásticas y hermosas que puedan verse, la de levantar al paso de nuestras motos una nube de hojas secas en una curva de carretera de montaña, todo un espectáculo, es el otoño que te espera y te envuelve.

                         Octubre del 2008, atardecer en el pantano del Regajo (Río Palancia)

 Hay un color especial, leí hace tiempo que Clint Eastwood, Anthony Mann, Sidney Pollach y grandes cineastas rodaban los exteriores de sus películas en otoño por su luz más tenue y oblícua. Jeremias Johnson subió a las Rocosas en otoño y así comenzó el viaje interminable hacia su interior.  Personalmente tengo siempre en septiembre la sensación de que todo vuelve a comenzar, para mí, mi año natural comienza en otoño, influye mi profesión lo sé, pero no puedo luchar, ya es algo fisiológico en mí, nací en un instituto de enseñanzas medias (Francisco Ribalta de Castellón), mi niñez transcurrió en colegios, y mi adolescencia en internados, mi juventud fue universitaria, y cuando me integré en el mundo profesional ... de nuevo a empezar el año con el otoño, toda una vida cerrando el círculo en julio y volviéndolo a abrir en septiembre tras el el paréntesis del verano, que para mí es solo eso, un paréntesis para tomar carrerilla. En el inconsciente colectivo el otoño es la época de recolección y la de la siembra, del final y del principio de un nuevo periplo natural, y todos tenemos antepasados agricultores y ganaderos, está en nuestra genética.
 Tampoco necesito excusas para justificarme, me gusta el otoño porque sí, como me gustan las motos, el color rojo, los arroces, las mujeres de ojos azules, puedo encontrar montones de razones para ello, pero en el fondo, es algo emocional y de difícil explicación, muchas veces las cosas más difíciles de entender y explicar son las más sencillas e inmediatas a la hora de sentir, de emocionarse.

   Espérame en otoño ..., yo os espero a todos y todas allí, en los atardeceres, en el viento, en el paso de las aves, en esas hojas secas que levantan nuestras ruedas, en el lento desandar de la luz del día, en la paz de las noches que se alargan, en el sosiego que da saber que siempre podemos volver a empezar ...

miércoles, 6 de julio de 2011

Viaje a Alcañiz

Casi no se puede considerar un viaje, pues con un kilometraje de 238 Km, es una ruta en la que apenas si llegan a molestarte las posaderas, cuando la Drag empieza a funcionar fina y le pillas el aire a la carretera ... ya has llegado. Pero sin sospecharlo, se convierte en algo especial. No hace mucho hice esta ruta hasta Galbe con un puñado de buenos amigos, visitamos los dinosaurios tamaño natural, comimos en La Era, un hostal fantástico y conocimos a Morlako Cústom, sí, es sorprendente, en un pueblo de 150 almas un taller de transformación y aerografía de motos, y muy conocido por participar en los mejores show-bike, recuerdo que a la vuelta la Drag de Osarvi, se paraba y daba tirones, hasta que descubrimos que el filtro de aire tenía telarañas ... Pero aquella ruta no despertó en mí sensaciones que sí tuve este sábado.
 Ha sido especial por tres motivos: el primero acudir a una kdd Star Riders, siempre es un acierto, se apuesta sobre seguro, y no hablaré de ella, puesto que aquí toca hablar del viaje. El segundo también es apostar sobre seguro, viajar con mi tocayo Hal9000 siempre sale perfecto, llevo algunos miles de Km's hechos junto a él, y sigue siendo un honor y un privilegio; llevarlo delante supone conducir con seguridad y cierta relajación, pero relajación relativa, ¡ojo!, le gusta hacer curvas y llevar sus motos "alegres", sin grandes aceleraciones momentáneas, pero manteniendo una media más que buena, desde luego no te aburres, e insisto, en tramos de curvas agárrate al manillar, respira hondo, concéntrate y ... ¡a divertirte! Y el tercer motivo fue el inesperado, un aluvión de recuerdos de mi infancia que inmediatamente os describiré.
 A las 10:00 había quedado con Hal9000 en la Galp de Segorbe, la puntualidad exquisita, salimos camino de Teruel por  la Mudéjar, una vieja conocida y con un tramo dentro de Javilandia (hasta Sarrión, límite norte). Hicimos este primer tramo en 40 minutos, repostamos en Teruel, ...un Aquarius, un cigarrito y a pillar la N-420 y desvío hacia Alcañiz. Las primeras curvas a la altura de Tortajada y Villalba Baja, con descensos divertidos y curvas enlazadas ... a rascar plataformas, estos Metzeler son lo mejor que he llevado en mi Drag, nunca fuerzas el manillar, entra sola en la curva y si vas rápido se acuesta muy suave en la trazada, una delicia; el paisaje, igual que casi todo el camino, espectacular, las hoces frondosas y las choperas del Alfambra te acompañan junto a los buitres, águilas y torcaces muy abundantes (hay una reserva ornitológica en Galbe, creo). Y de pronto, al entrar en una hondonada un perfume a flores realmente embriagador y penetrante, racimos amarillos de genista bordean la carretera y recuerdo súbitamente las palabras de mi padre:
-Fíjate Javier, en esta tierra huele a miel, es un sitio perfecto para las colmenas...
Sí, yo era un niño que viajaba entre el depósito y mi padre en su Iso biclíndrica agarrado al centro del manillar viendo pasar el asfalto o la tierra bajo la rueda delantera, trajimos las colmenas tres años a Perales de Alfambra, mi padre era maestro, y en los 60, con seis hijos, era imprescindible el pluriempleo; nunca sentí en aquellos años aquel "olor a miel", pero ahora lo sentía de una forma brutal y volvía a ser aquel niño que su padre hacía viajar en moto en aventuras inigualables para cazar o dedicarse a la apicultura en rincones maravillosos y casi vírgenes. Recordé los viajes, saliendo de casa al amanecer hacia Teruel, y lo que disfrutaba pescando cangrejos en el río Alfambra y observando la fauna de aquellas choperas de un verde sobrecogedor, como una gran cicatriz serpenteando en la roja y desolada estepa turolense, un paraíso para un niño inquieto y fantasioso, me llevaba agua, la comida y el almuerzo y esperaba a la tarde para oir a lo lejos la llamada de mi padre para volver hacia la Iso y hacia casa, ... la aventura continuaba, Escandón, Albentosa, El Ragudo, y hasta que bajábamos de la moto. Tuve un padre que me hizo cómplice de sus constantes correrías, que me enseñó a mirar el campo y los animales con una mirada muy especial, era un espíritu inquieto y aventurero, improvisaba como nadie, los medios eran pocos ..., y camino de Alcañiz volví a sentirlo junto a mí hasta hacerme un nudo en la garganta, porque no me dejó aquel triste domingo de junio, no me dejó, sigue en mi corazón y estará siempre, es hacer justicia a quien te ha dado una infancia feliz.

                       Motocicleta ISO, prácticamente igual a la de mi padre

 Y pasado el orgasmo de nostalgia, Hal9000 en la lejanía comenzaba a bajar el ritmo, y rápidamente me puse a cuatro metros escasos para indicarle que seguía allí y que volviera a "arrear", con él no hace falta más, nos entendemos bien. Alfambra, Perales, el puerto del Esquinazo, y ya en la N-211,Montalbán, y el puerto de Las Traviesas, donde dejamos el paisaje típico turolense y entramos en la comarca de bombos y tambores, más mediterránea, con olivos, almendros, melocotoneros (!como no!, los de Calanda entran dos en media docena por su tamaño), repostar en Alcorisa y casi sin darnos cuenta estábamos en Alcañiz ...
-¡Anval, estamos en la entrada!
-Decidme dónde, que voy para allá, ya estamos todos y esperándoos para ir a comer.
Y la vuelta, muy parecida, pero no igual, algo más rápida, huyendo de las tormentas (no pudieron con nosotros, corríamos más que ellas) y con mi tocayo disfrutando de las curvas con los nuevos reglajes de amortiguación para la CBF que le había indicado Aristu, y yo dejando caer la Drag por esas subidas y bajadas preciosas de curvas enlazadas. Ya me lo había dicho Anwer: "Para saber las curvas que tiene esa carretera hay que hacerla de noche ..., parece que nunca se acaban"

Tributo a Alberto Salvia.
                                                           Paraje del río Alfambra